AUTISMO- Metafisica de las enfermedades. ¿Qué es esto? Louise Hay



Metafísica de las enfermedades.
¿Qué es esto?
Louise Hay

La metafísica (viene del griego que significa "más allá de lo físico") es una disciplina que forma parte de la filosofía y se ocupa de estudiar aquellos sucesos que no pueden ser explicados por las ciencias.

La Metafísica de las enfermedades explica que cuando una persona no expresa sus emociones negativas o bien se traga sus problemas en lugar de abordarlos, el cuerpo los digiere provocando desequilibrios internos que salen volcados “hacia afuera” en forma de molestias, dolores, malestares y todo tipo de enfermedades que tratan de recordarte que el problema sigue estando “ahi dentro”.

Por ello, es vital, que aprendas a comprender qué es lo que tu cuerpo te está “gritando”, que escuches los mensajes que constantemente te envía para que sanes tu alma. Es fundamental que le alimentes sanamente, que lo ejercites con regularidad, que practiques el pensamiento positivo y sobre todo que aprendas a perdonar y Amar. 

El cuerpo es tu maestro y cuanto más aprendas sobre él, más pronto podrás recuperar la buena salud, la vitalidad y la alegría.



AUTISMO

De acuerdo con las investigaciones realizadas a este respecto, se dice que la causa del AUTISMO se remonta a algún momento antes de los 8 meses de edad. En mi opinión, el niño autista tiene un vínculo kármico muy fuerte, principalmente con su madre. 

El niño "elige" el autismo (de manera inconsciente) para escapar de su realidad. Es probable que en una vida anterior este niño haya vivido alguna experiencia muy difícil con su madre actual y que ésta sea su manera de vengarse, rechazando todo alimento y afecto que provenga de ella. También es un rechazo de su encarnación.

Si tú eres la madre de un niño autista y lees esto, te sugiero que leas esta parte a tu hijo; no importa su edad, el alma del niño puede comprender. 

El autismo es el rechazo último de enfrentarse a la realidad física del mundo exterior, lo cual trae una forma de repliegue sobre mi mundo exterior en el cual reinan lo imaginario y los fantasmas. Huyo una situación o mi entorno porque me duele demasiado, o porque veo mi sensibilidad maltratada. Mi pena, mi tristeza o mi desesperación son tan grandes que me “corto” de lo físico mientras sigo teniendo este mismo cuerpo físico. 

El mundo exterior me aparece como hostil y amenazador. El hecho que yo, como persona autista, me haya “encerrado” voluntariamente en mi “burbuja” hermética implica que reciba miles de informaciones al día que están “almacenadas” y “guardadas” en mi mundo interior en vez de intercambiar éstas con otras personas. Me hallo en un agujero negro, una carretera que me parece sin salida. 

Tengo la sensación de que los criterios que debo alcanzar son tan altos que es más fácil retractarme dentro de un mutismo en vez de tener que superarme constantemente y tener que “rendir cuentas” a otros (padres, profesores, autoridad, jefe, etc..) Es posible tratar este tipo de caso, pero las curaciones serán mucho más interiores que exteriores, suponiendo que existan. De cualquier forma, mi entorno debe ser capaz de comunicar a partir del interior (o del mundo interior) conmigo para llevarme a conectarme de nuevo o más con el mundo físico. 

Así, proyectándome en mi mundo interior, se puede tomar contacto mejor conmigo y reconocer mejor mis necesidades y mis miedos para que pueda luego manifestar la confianza y la apertura necesarias para volver a conectar con el mundo físico.

Los padres pueden tener una participación importante queriendo a este niño incondicionalmente y dándole el derecho de decir lo que quiere, incluyendo si quiere salir o no de su autismo. También es importante que los familiares de este niño compartan con él sus experiencias vitales, sus dificultades, sin hacerlo sentir culpable. 

Todas y cada una de las personas afectadas por el niño autista tienen algo que aprender de esta experiencia. Para descubrirlo es necesario observar lo que le resulta difícil a cada uno. El adulto que le lea estas líneas a un niño autista, puede incluir su nombre en el texto. El niño captará las vibraciones.

AFIRMACIÓN


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